
Nuestra historia
Empezó como un dulce para los nietos
Kakaw nació en la cocina de una abuela. Viviendo en Perú aprendió a hacer chocotejas para consentir a sus nietos, y de vuelta en Quito siguió preparándolas con cacao ecuatoriano e ingredientes de aquí.
Las probaron amigos y vecinos, y pronto empezaron a llegar pedidos. Desde 2012 cada chocoteja se sigue rellenando, bañando y envolviendo a mano.

